Una nueva investigación descubre características previamente desconocidas en el cráneo de Archaeopteryx, arrojando luz sobre cómo esta temprana protoave pudo haber cazado y procesado alimentos. Los hallazgos, publicados el 2 de febrero en The Innovation, sugieren que Archaeopteryx poseía un conjunto de características encontradas en las aves modernas pero ausentes en los dinosaurios no aviares. Estas adaptaciones probablemente mejoraron su capacidad para adquirir, manipular y digerir presas.
Descubrimientos clave: una lengua móvil y un primer órgano con punta de pico
El estudio detalla tres características notables: un pequeño hueso que indica una lengua muy móvil, rastros de papilas orales (proyecciones en forma de dientes en el techo de la boca) y aberturas inusuales cerca de la punta de la mandíbula que pueden representar una versión temprana del órgano de punta del pico que se encuentra en las aves actuales.
Las papilas orales son cruciales para agarrar presas en las aves modernas, y esta es la primera vez que se identifican en el registro fósil. La lengua flexible habría permitido a Archaeopteryx alcanzar y manipular los alimentos, mientras que el posible órgano con punta de pico sugiere una mayor retroalimentación sensorial durante la alimentación.
La evolución de los rasgos alimentarios de las aves
Este descubrimiento hace retroceder la aparición más temprana conocida de estas características en el registro fósil al período Jurásico Tardío (hace alrededor de 161,5 a 143 millones de años), coincidiendo con la aparición de los dinosaurios aviares. Archaeopteryx, que vivió hace aproximadamente 150 millones de años en la actual Alemania, se encuentra entre los dinosaurios más antiguos conocidos que muestran características similares a las de las aves, aunque no fue necesariamente un antepasado directo de las aves modernas.
La aparición de estos rasgos es importante porque las aves modernas son el único linaje de dinosaurios superviviente. Comprender cómo evolucionaron estas características en Archaeopteryx proporciona información sobre la transición de los dinosaurios no aviares a las aves que vemos hoy.
El vínculo entre el vuelo y la alimentación
Los investigadores proponen que la evolución de estas adaptaciones alimentarias puede haber sido impulsada por las mayores demandas de energía de los primeros vuelos propulsados. Un procesamiento de alimentos más eficiente podría haber satisfecho las necesidades metabólicas del vuelo impulsado por plumas, aunque esto sigue siendo una hipótesis.
El paleontólogo Christian Foth, que no participó en el estudio, advierte que si bien el vuelo requiere energía, la fuente de la dieta y el sistema digestivo habrían sido factores más críticos en el gasto de energía. Es posible que estas características simplemente hayan asegurado que la presa no escapara, en lugar de mejorar la digestión.
En última instancia, el descubrimiento de estas características en Archaeopteryx resalta la complejidad de la evolución temprana de las aves. Será necesaria más investigación sobre especímenes adicionales para confirmar estos hallazgos y determinar la relación exacta entre las adaptaciones alimentarias y el surgimiento del vuelo en los dinosaurios.
