El oeste americano se enfrenta a una grave crisis de agua. Años de sequía, exacerbados por el cambio climático, han llevado a estados como Utah al borde del abismo, con incendios forestales en ciernes y el río Colorado menguando. Ahora, una startup llamada Rain Enhancement Technologies (RET) está haciendo afirmaciones audaces: puede aumentar las nevadas hasta en un 20% utilizando un método novedoso de ionización de nubes.
La ciencia detrás de la afirmación
RET no depende de la siembra de nubes tradicional, que implica la dispersión de sustancias químicas como el yoduro de plata en la atmósfera. En cambio, la empresa utiliza electricidad de alto voltaje para cargar aerosoles (partículas diminutas como polvo u hollín) antes de que se conviertan en nubes. La idea es que estas partículas cargadas aceleren el proceso de formación de gotas, haciendo que sea más probable que llueva o nieve.
Este no es un concepto nuevo. Los experimentos de la época de la Guerra Fría insinuaron que la carga eléctrica puede agrandar las gotas de las nubes, y un estudio de 2020 incluso encontró un aumento del 24% en la lluvia sobre las Islas Shetland en los días con mayor ionización atmosférica debido a las pruebas de bombas nucleares. RET afirma que sus pruebas piloto en Omán de 2013 a 2018 aumentaron las precipitaciones entre un 10% y un 14%, y experimentos similares en China sugieren un aumento de las precipitaciones del 20%.
El experimento de Utah
En Utah, RET comparó las nevadas en las montañas de La Sal con las de las montañas de Abajo, a 70 kilómetros de distancia, durante cinco inviernos secos recientes. La empresa afirma que cuando su sistema estaba activo, la sierra de La Sal recibió 9 centímetros más de nieve de lo esperado. Aquí es donde surge el escepticismo.
Por qué los resultados aún no están claros
Los científicos advierten que esta diferencia podría deberse fácilmente al azar. El clima es muy variable y demostrar un vínculo directo entre la ionización y las nevadas requiere años de datos rigurosos. Edward Gryspeerdt, del Imperial College de Londres, señala: “Debido a que las precipitaciones son increíblemente variables, siempre existe una gran posibilidad de que el efecto que han observado haya ocurrido por casualidad”.
Jeff French, de la Universidad de Wyoming, añade que cinco años de datos podrían no ser suficientes para establecer una base de referencia fiable. Ibrahim Oroud, de la Universidad Mutah en Jordania, está de acuerdo y aboga por más estudios a largo plazo.
El panorama más amplio: un mundo sediento de soluciones
Hay mucho en juego. Las Naciones Unidas advierten sobre una próxima “bancarrota del agua”, en la que miles de millones de personas se enfrentarán a la escasez o la contaminación. Países como Irán han recurrido a la siembra de nubes para inducir lluvia, mientras que nueve estados de EE.UU. ya cuentan con programas de este tipo. Pero el público desconfía de estos métodos, preocupado por los efectos de las sustancias químicas en la salud y la difusión de teorías de conspiración. RET se posiciona como una alternativa más limpia, evitando por completo la dispersión química.
Sin embargo, incluso RET admite que su tecnología sólo puede mejorar la formación de nubes existentes, no crear nubes de la nada.
En última instancia, si bien las afirmaciones de Rain Enhancement Technologies son intrigantes, siguen sin estar probadas. Se necesita más investigación antes de que podamos decir si la electricidad puede resolver de manera confiable la creciente crisis del agua en el mundo.