Investigadores de la Universidad de Kyoto han documentado que un chimpancé cautivo llamado Ayumu exhibe un comportamiento de tambores notablemente estructurado, proporcionando nuevos conocimientos sobre cómo los primeros humanos pueden haber pasado de la expresión emocional vocal al sonido instrumental. Durante dos años, desde febrero de 2023 hasta marzo de 2025, los científicos observaron a Ayumu realizar 89 sesiones espontáneas de percusión utilizando herramientas, específicamente tablas del suelo retiradas de una pasarela.
La novedad de las actuaciones de Ayumu
Si bien los chimpancés son conocidos por usar herramientas para crear sonidos, las actuaciones de Ayumu se destacaron debido a la combinación de complejidad rítmica, uso deliberado de herramientas y vocalizaciones que las acompañan. Los investigadores, dirigidos por la Dra. Yuko Hattori, determinaron que los sonidos no eran aleatorios. En cambio, Ayumu mantuvo un ritmo constante, incluso más consistente que cuando tocaba el tambor con las manos o los pies.
Cómo se realizó el estudio
El equipo analizó sistemáticamente las acciones de Ayumu (golpear, arrastrar y lanzar) y utilizó el análisis de transición para diferenciar secuencias deliberadas de sucesos fortuitos. Descubrieron que los intervalos entre los golpes eran isócronos, lo que significa que mantenían un ritmo constante como un metrónomo. Esto sugiere una capacidad cognitiva para estructurar la producción de sonido más allá del simple ruido accidental.
Expresión emocional y evolución de la música
Fundamentalmente, Ayumu mostró una “cara de juego” (una expresión facial asociada con emociones positivas) durante sus actuaciones. Esto es significativo porque este tipo de expresiones rara vez se observan en las manifestaciones vocales. El equipo propone que esto sugiere que las señales emocionales que alguna vez se transmitieron a través de vocalizaciones pueden haber sido externalizadas en sonidos basados en herramientas.
“Las actuaciones de Ayumu demuestran que los primates no humanos también poseen la capacidad de exteriorizar expresiones similares a las vocales con instrumentos”, concluyeron los autores.
Investigación futura e implicaciones sociales
El estudio, publicado en Annals of the New York Academy of Sciences, plantea más preguntas sobre cómo estas exhibiciones impactan la dinámica social de los chimpancés. Los investigadores ahora planean analizar las reacciones de otros chimpancés al tamborileo de Ayumu, buscando comprender su papel dentro de su grupo.
Esta investigación sugiere que las raíces de la expresión musical pueden ser más profundas de lo que se pensaba anteriormente, potencialmente anteriores al desarrollo vocal complejo en los primeros homínidos. Destaca cómo el uso de herramientas podría haber desempeñado un papel fundamental en la evolución del ritmo y la comunicación emocional.
