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El aprendizaje permanente reduce el riesgo de demencia en casi un 40%, según muestra un estudio

El aprendizaje permanente reduce el riesgo de demencia en casi un 40%, según muestra un estudio

Participar en actividades intelectualmente estimulantes (lectura, escritura y aprendizaje de idiomas) a lo largo de la vida puede reducir significativamente el riesgo de demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer. Un nuevo estudio revela que las personas con los niveles más altos de enriquecimiento cognitivo tienen un riesgo 38 % menor de desarrollar Alzheimer y un riesgo 36 % menor de deterioro cognitivo leve (DCL) en comparación con aquellos con los niveles más bajos. Este hallazgo subraya el potencial de medidas preventivas contra una afección que se espera que se triplique a nivel mundial para 2050, lo que plantea un enorme desafío futuro para los sistemas de salud en todo el mundo.

El impacto del enriquecimiento cognitivo

Investigadores del Centro Médico de la Universidad Rush rastrearon a casi 2000 participantes durante ocho años, evaluando su compromiso cognitivo en diferentes etapas de la vida: temprana (antes de los 18 años), mediana edad (alrededor de los 40 años) y posterior (a partir de los 80 años). El enriquecimiento cognitivo se midió en función de factores como el acceso a libros, el aprendizaje de idiomas, las visitas a museos, las suscripciones a revistas y los recursos financieros que permitían el aprendizaje permanente.

Los resultados mostraron una clara correlación entre puntuaciones más altas de enriquecimiento a lo largo de la vida y un retraso en la aparición tanto del Alzheimer como del deterioro cognitivo leve. Los individuos en el 10% superior en enriquecimiento cognitivo desarrollaron Alzheimer a una edad promedio de 94 años, más de cinco años más tarde que aquellos en el 10% inferior (88 años). De manera similar, la aparición del deterioro cognitivo leve se retrasó siete años en el grupo de alto enriquecimiento. El análisis post mortem de los participantes también indicó una mejor función cognitiva y un deterioro más lento en aquellos con mayor compromiso a lo largo de su vida.

Por qué esto es importante: una crisis global en aumento

La demencia no es simplemente una parte inevitable del envejecimiento. El estudio añade peso al creciente conjunto de evidencia que sugiere que los cambios preventivos en el estilo de vida pueden tener un impacto sustancial en la salud cognitiva. Esto es fundamental porque se prevé que los casos mundiales de demencia aumenten a más de 150 millones para 2050. Sin medidas proactivas, los sistemas de atención médica tendrán dificultades para hacer frente a esta creciente carga.

Esta investigación destaca la necesidad de inversiones públicas en entornos de aprendizaje accesibles, como bibliotecas y programas de educación temprana, que fomenten la curiosidad intelectual durante toda la vida. Los hallazgos sugieren que la salud cognitiva en la vejez está “fuertemente influenciada” por la exposición durante toda la vida a entornos mentalmente estimulantes.

Limitaciones e investigaciones futuras

El estudio se basó en que los participantes informaran sobre actividades cognitivas pasadas, lo que introduce posibles imprecisiones en la memoria. También demuestra correlación, no causalidad: si bien el enriquecimiento está relacionado con un menor riesgo, no prueba definitivamente que prevenga la demencia. Se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos mediante ensayos controlados aleatorios y explorar los mecanismos subyacentes.

“Esta nueva investigación muestra que mantenerse mentalmente activo durante toda la vida puede reducir el riesgo de enfermedad de Alzheimer en casi un 40%”, dijo la Dra. Isolde Radford, gerente senior de políticas de Alzheimer’s Research UK. “Esto respalda lo que ya sabemos sobre las medidas preventivas que las personas pueden tomar para reducir el riesgo de desarrollar demencia”.

En conclusión, mantener el compromiso cognitivo mediante la lectura, la escritura, el aprendizaje y otras actividades intelectualmente estimulantes parece ser una herramienta poderosa para reducir el riesgo de demencia. Esto subraya la importancia del aprendizaje permanente como estrategia de salud proactiva frente a un desafío de salud global cada vez más urgente.

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