Un nuevo estudio sugiere que es posible que la vida no se haya originado en la Tierra en absoluto, sino que podría haber sido transportada hasta aquí a través de impactos de asteroides desde Marte. Los investigadores descubrieron que bacterias extremadamente resistentes pueden sobrevivir a presiones comparables a las generadas por colisiones planetarias, lo que plantea la posibilidad de que los microbios puedan viajar entre mundos. Esto desafía el pensamiento convencional sobre los orígenes de la vida y tiene implicaciones para los protocolos de exploración espacial.
La teoría de la litopanspermia gana terreno
Los hallazgos, publicados en PNAS Nexus, respaldan la controvertida teoría de la litopanspermia. Este concepto propone que la vida se propaga por el espacio sobre rocas expulsadas por el impacto de asteroides. Si bien no está probada, la nueva investigación añade peso a la idea de que la Tierra primitiva podría haber sido “sembrada” por microbios marcianos. El debate está alimentado por la búsqueda en curso de evidencia de vida pasada o presente en Marte, con algunos descubrimientos recientes que sugieren una posible actividad biológica.
Cómo se realizó el estudio
Los investigadores sometieron al Deinococcus radiodurans – apodado “la bacteria Conan” por su extrema durabilidad – a presiones simuladas de impacto de asteroides. La bacteria fue elegida por su capacidad para resistir radiación intensa, deshidratación y temperaturas extremas, todas condiciones comunes en el espacio.
El experimento implicó intercalar los microbios entre placas de acero y disparar un proyectil a una velocidad de hasta 480 kph (300 mph). Esto generó presiones de entre 1 y 3 gigapascales. A modo de contexto, el punto más profundo de los océanos de la Tierra ejerce aproximadamente 0,1 gigapascales de presión, lo que significa que el experimento simuló condiciones mucho más allá de lo que normalmente se cree que soporta la vida.
Tasas de supervivencia impactantes
Los resultados fueron notables: casi todas las bacterias sobrevivieron a impactos que generaron 1,4 gigapascales de presión, y más del 60% sobrevivieron a fuerzas aún mayores de 2,4 gigapascales. Las células supervivientes mostraron una mayor actividad en los genes de reparación del ADN y de mantenimiento de la membrana celular, lo que sugiere que se adaptaron activamente a las condiciones extremas.
Como dijo un investigador: “Seguimos intentando matarlo, pero fue muy difícil matarlo”. El experimento solo terminó cuando el equipo falló antes que las bacterias.
Implicaciones para la protección planetaria
Los hallazgos plantean preguntas sobre cómo abordamos la protección planetaria. Si la vida puede viajar entre mundos, es posible que sea necesario reevaluar los protocolos actuales diseñados para prevenir la contaminación. El estudio también destaca la resiliencia de la vida y cuestiona las suposiciones sobre dónde podría existir en el sistema solar.
La capacidad de los microbios para sobrevivir a los viajes interplanetarios cambia fundamentalmente nuestra forma de pensar sobre la posibilidad de vida más allá de la Tierra.
La cuestión de si la vida se originó en Marte sigue abierta, pero esta investigación proporciona pruebas convincentes de que tal escenario es plausible.
