La vida silvestre del mundo es cada vez más vulnerable a las enfermedades infecciosas, y un número creciente de conservacionistas está recurriendo a una solución antes impensable: la vacunación. Desde los polluelos de pingüinos que reciben vacunas contra la gripe en el subantártico hasta los koalas que reciben protección contra la clamidia, los esfuerzos para inmunizar a las especies en peligro de extinción están ganando impulso. Este cambio refleja una nueva realidad en la que la reducción de los hábitats y el movimiento global acelerado de patógenos están provocando brotes de enfermedades sin precedentes.
La creciente crisis en la salud de la vida silvestre
En los últimos años se ha visto un aumento de virus mortales que afectan a las poblaciones animales. En 2024, una cepa altamente contagiosa de influenza aviar devastó a las crías de elefante marino del sur en las islas Crozet, pero algunos polluelos de pingüino rey sobrevivieron gracias a la vacunación experimental. Este brote sigue un patrón de propagación global de enfermedades, incluidos brotes que mataron aves y mamíferos en 2022. El problema central es simple: los animales ahora están más expuestos que nunca a enfermedades debido a los cambios ambientales y al aumento de las interacciones.
Los científicos reconocen la gravedad de la situación. Tonie Rocke, bióloga de vida silvestre del USGS, explica que la reducción de los hábitats obliga a los animales a un contacto más estrecho, amplificando la propagación de patógenos. “Su entorno ha cambiado, al igual que el nuestro… las enfermedades se están propagando por todo el mundo a un ritmo que no habría ocurrido en el pasado”.
Esfuerzos pioneros en vacunación
Varios proyectos están ampliando los límites de la vacunación de animales salvajes:
- Vacuna contra la gripe de los pingüinos: Los ensayos realizados con pingüinos rey en las Islas Posesión muestran respuestas inmunitarias prometedoras sin efectos secundarios nocivos. Si bien actualmente se necesitan dos dosis, los investigadores están trabajando en formulaciones de dosis única.
- Vacuna contra la clamidia contra los koalas: Australia aprobó una vacuna para los koalas, una especie que ya está amenazada por la pérdida de hábitat y el cambio climático. La vacuna reduce la mortalidad en un 64%, aunque persisten los desafíos de distribución.
- Protección contra el herpesvirus del elefante: Los zoológicos están teniendo éxito con las vacunas contra el herpesvirus endoteliotrópico del elefante (EEHV), una enfermedad mortal que mata a los elefantes asiáticos jóvenes. Los primeros ensayos muestran que la vacunación puede prevenir enfermedades graves.
- Solución para el síndrome de la nariz blanca del murciélago: Los investigadores están vacunando a los murciélagos contra el síndrome de la nariz blanca, una enfermedad fúngica que ha matado a millones de personas en América del Norte. Las vacunas orales administradas sobre el terreno están dando resultados alentadores.
Desafíos y direcciones futuras
La vacunación no es una solución sencilla. Desarrollar y distribuir vacunas para animales salvajes es costoso y logísticamente difícil. Los mayores obstáculos incluyen la financiación, la accesibilidad (especialmente en hábitats remotos) y la necesidad de investigación continua para garantizar la eficacia a largo plazo.
Sin embargo, la urgencia de la situación supera estos desafíos. Como afirma Lauren Farris, inmunóloga de la Facultad de Medicina de Baylor, sobre los elefantes: “En realidad, no se trata de si van a contraerlo o de las posibilidades de que lo contraigan. Eventualmente lo tendrán”. La vacunación se considera cada vez más una herramienta necesaria para ganar tiempo para las especies amenazadas, mientras que los esfuerzos de conservación más amplios abordan las causas fundamentales de su disminución.
Los ensayos y aprobaciones en curso indican una creciente aceptación de la vacunación como una estrategia de conservación legítima. Ya sea protegiendo a los pingüinos de la gripe aviar o a los koalas de la clamidia, el mensaje es claro: en un mundo que cambia rápidamente, la intervención proactiva se está volviendo esencial para garantizar la supervivencia de las especies vulnerables.
