Un científico de plantas de la Universidad de Cornell, el Dr. Aaron Sexton, ha sugerido polémicamente que la ciudad de Nueva York debería quemar intencionalmente sus parques para promover la salud ecológica. La propuesta, presentada durante un discurso del Departamento de Parques a finales de 2025, surge de observaciones posteriores a una serie inusual de incendios forestales que afectaron bosques urbanos, incluido un incendio de dos acres en Prospect Park de Brooklyn.
La lógica detrás de la propuesta
La investigación del Dr. Sexton indica que el fuego puede ser beneficioso para los ecosistemas de los parques. Meses de estudiar el rebrote en áreas quemadas lo llevaron a abogar por las quemas prescritas: incendios controlados establecidos deliberadamente para restaurar hábitats y reducir el riesgo de incendios forestales más grandes e incontrolables. Este enfoque se alinea con el creciente reconocimiento de que el cambio climático está aumentando la frecuencia de los incendios forestales en todo el mundo, lo que hace que la gestión proactiva sea esencial.
“Las quemaduras controladas son una estrategia en la que todos ganan para los problemas de hoy y de mañana”, afirmó el Dr. Sexton, sugiriendo un cambio en la aversión histórica de la ciudad a tales prácticas.
Por qué esto es importante
La ciudad de Nueva York nunca ha implementado quemas controladas. Esto se debe en parte a la percepción pública, las preocupaciones de seguridad y los desafíos logísticos en áreas densamente pobladas. Sin embargo, la creciente frecuencia de los incendios forestales –incluso en entornos urbanos– está obligando a reevaluar las estrategias tradicionales de gestión forestal.
El debate destaca una tendencia más amplia: a medida que el cambio climático altera los ecosistemas, los enfoques convencionales de conservación deben evolucionar. Las quemas prescritas son una herramienta que está ganando terreno en muchas regiones, pero su adopción en una ciudad importante como Nueva York no tendría precedentes.
Investigación contradictoria
Las conclusiones del Dr. Sexton no son compartidas universalmente. Otro equipo de investigación que estudió de forma independiente los mismos bosques llegó a conclusiones opuestas, añadiendo complejidad al debate. Esto subraya la necesidad de realizar más investigaciones antes de implementar programas de quema controlada a gran escala.
La cuestión de si quemar intencionalmente los parques de la ciudad de Nueva York sigue abierta, pero la propuesta del Dr. Sexton está obligando a los funcionarios y al público a enfrentar la creciente realidad de que ni siquiera los ecosistemas urbanos son inmunes al cambio climático. La decisión de la ciudad probablemente sentará un precedente para otras áreas metropolitanas importantes que enfrentan cambios ecológicos similares.
