La industria automotriz del Reino Unido está lidiando con una dura verdad: las ventas actuales de vehículos eléctricos (EV) dependen en gran medida de descuentos insostenibles. A pesar de un récord en 2025 de más de 2 millones de matriculaciones de automóviles nuevos (incluidos casi 500.000 vehículos eléctricos), el crecimiento se está desacelerando y los fabricantes están recurriendo a importantes recortes de precios solo para cumplir con los mandatos gubernamentales. Esta situación plantea dudas sobre la viabilidad a largo plazo de los incentivos y políticas actuales para los vehículos eléctricos.
Crecimiento en medio de presiones políticas
Las ventas de automóviles nuevos han aumentado durante tres años consecutivos, pero se mantienen por debajo de los niveles previos a la pandemia. Si bien la cuota de mercado de vehículos eléctricos alcanzó el 23,4 % en 2025, no alcanza el objetivo del 28 % fijado por el gobierno en virtud del mandato de vehículos de cero emisiones (ZEV). El Mandato ZEV obliga a los fabricantes de automóviles a aumentar las ventas de vehículos eléctricos o enfrentar sanciones, aunque existen lagunas jurídicas para evitar multas mediante la compensación de reducciones de emisiones o la compra de créditos.
Sin embargo, la realidad es que los fabricantes están haciendo grandes descuentos en los vehículos eléctricos: por una suma de más de £5 mil millones en 2025, con un promedio de £11,000 por vehículo. Estos recortes son insostenibles, especialmente porque el Mandato ZEV se ajusta al 33% este año. Líderes de la industria, como Mike Hawes de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores (SMMT), piden una pronta revisión del mandato.
Señales contradictorias y dudas del consumidor
El enfoque del gobierno no está exento de contradicciones. Si bien ofrece incentivos como el Plan de subvenciones para vehículos eléctricos de £ 2 mil millones, simultáneamente planea un impuesto “por milla” sobre los vehículos eléctricos para compensar la pérdida de ingresos por impuestos al combustible. Esta inconsistencia crea confusión y socava la confianza de los consumidores.
Eurig Druce, de Stellantis, enfatiza que el Reino Unido se está aislando de las tendencias europeas y pide certeza política inmediata. Ginny Buckley, de Electrifying.com, señala que muchos conductores siguen dudando acerca de los vehículos eléctricos, lo que requiere mensajes claros y políticas estables para impulsar su adopción.
El costo de la transición
La situación pone de relieve un desafío más amplio: la tensión económica de la transición a los vehículos eléctricos. Los crecientes precios de la energía y los costos de las materias primas están presionando a los fabricantes, mientras que los consumidores luchan por la asequibilidad.
El SMMT advierte que incluso con el aumento de las ventas de vehículos eléctricos, la industria no puede mantener los niveles de descuento actuales. La pregunta es si el mercado puede alinearse con las ambiciones del gobierno sin una demanda inflada artificialmente.
En conclusión, el impulso para la adopción de vehículos eléctricos actualmente está impulsado por incentivos financieros insostenibles. El gobierno debe abordar las inconsistencias de las políticas y garantizar una estrategia a largo plazo que equilibre los objetivos ambientales con las realidades económicas para evitar socavar la transición.
