Los avistamientos han aumentado. De nuevo.
Para la Isla de Man, este año rompe una racha larga y tranquila. Los tiburones peregrinos, esos gentiles gigantes en peligro de extinción, nadan en estas aguas. La Manx Shark Foundation quiere saber por qué.
Gemma Scotts, científica sobre tiburones, y Tom Morgan, oficial de pesca, formaron la fundación por una razón. Claridad.
“Necesitamos intentar descubrir por qué han regresado”, dice Morgan.
¿Existe una atracción específica? ¿O simplemente a los tiburones les apetece un viaje esta temporada? Existen muchas teorías. Pocas respuestas difíciles.
Pasaron dos años buscando antes de lanzar la organización benéfica. Se asociaron con Mareco, el departamento de medio ambiente, Wildlife Trust y observadores de ballenas locales. Fue un trabajo pesado. Cámaras submarinas. Vuelos con drones. Análisis de cajas de huevos. Hablando con pescadores que podrían haber visto algo inusual.
Ahora están analizando datos. Los registros de avistamientos cumplen con las condiciones del mar. Mapas de disponibilidad de presas en la ubicación.
Y luego está el público. Tú.
Avistamientos de personas en barcos, playas, ferries… como se llame aquí, ciencia ciudadana. Es barato. Es ancho. Es valioso. Morgan así lo cree, al menos.
Pero no se trata sólo de tiburones peregrinos.
Rayas, rayas, tiburones más pequeños. Son ignorados. Pasado por alto. Sin embargo, son el pegamento de un ecosistema oceánico saludable.
Todavía sabemos muy poco sobre ellos. Grandes lagunas de conocimiento.
No sabemos cómo usan las aguas de Manx. No sabemos qué presiones enfrentan. Faltan los datos.
Quizás los tiburones regresen porque el agua es la adecuada. Quizás sea casualidad.
¿Quién sabe?
