Los astrónomos han detectado una inesperada estructura alargada compuesta de hierro ionizado en el centro de la Nebulosa del Anillo, una conocida nebulosa planetaria ubicada aproximadamente a 2.000 años luz de distancia en la constelación de Lyra. El descubrimiento, realizado utilizando el instrumento WEAVE recientemente encargado en el Telescopio William Herschel, desafía la comprensión existente sobre cómo se forman y evolucionan estas nebulosas.

La Nebulosa del Anillo: un hito cósmico

La Nebulosa del Anillo, también catalogada como Messier 57 (M57) o NGC 6720, ha sido objeto de estudio astronómico desde su observación inicial por Charles Messier en 1779. Messier, mientras buscaba cometas, registró erróneamente la nebulosa como un objeto borroso con forma de anillo. Su forma icónica lo ha convertido en el objetivo favorito tanto de los astrónomos aficionados como de los profesionales.

Un descubrimiento sorprendente

La estructura de hierro, identificada mediante imágenes espectroscópicas de alta resolución con WEAVE, se extiende a lo largo de una longitud asombrosa: aproximadamente 500 veces la distancia entre el Sol y Plutón. Se estima que su masa es comparable a la de Marte, lo que la convierte en una característica importante dentro de la nebulosa.

“Aunque la Nebulosa del Anillo ha sido estudiada extensamente, WEAVE nos ha permitido observarla con un detalle sin precedentes”, explica el Dr. Roger Wesson, astrónomo involucrado en el estudio. “Ahora podemos crear imágenes en cualquier longitud de onda y mapear la composición química de toda la nebulosa”.

Dos teorías en competencia

El origen de esta “barra” de hierro aún no está claro, pero los científicos proponen dos explicaciones principales. El primero sugiere que representa una fase previamente desconocida en el proceso de eyección de la nebulosa: la forma en que la estrella moribunda expulsó sus capas externas. La segunda posibilidad, más intrigante, es que el hierro sea el resultado de la vaporización de un planeta rocoso por la expansión de la estrella, dejando tras de sí un arco de plasma.

“La presencia de otros elementos químicos junto al hierro probablemente determinará el modelo correcto”, afirma la profesora Janet Drew. “Actualmente, falta esa información crítica”.

Implicaciones e investigaciones futuras

El descubrimiento destaca el poder de nuevos instrumentos como WEAVE para descubrir estructuras ocultas dentro de objetos celestes bien estudiados. La presencia de una estructura de hierro tan masiva plantea interrogantes sobre la dinámica de la formación de nebulosas planetarias y el destino de los planetas que orbitan alrededor de estrellas envejecidas.

Será crucial realizar más investigaciones, centradas en identificar componentes químicos adicionales dentro de la barra de hierro, para comprender su verdadero origen. Este descubrimiento subraya que incluso los puntos de referencia cósmicos familiares pueden contener secretos inesperados.