Observaciones recientes de la nave espacial XRISM, una misión conjunta de la NASA, JAXA y ESA, han revocado la suposición de larga data de que el agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia, Sagitario A (Sgr A ), siempre ha estado relativamente tranquilo. Los datos revelan una historia de poderosas llamaradas de rayos X que surgieron de Sgr A* en los últimos 1.000 años, desafiando los modelos existentes de evolución de los agujeros negros.

Actividad inesperada de un “gigante dormido”

Durante años, Sgr A, con una masa equivalente a 4 millones de soles, fue considerado un gigante inactivo. Los propios agujeros negros son invisibles; la materia que gira en espiral hacia ellos se calienta debido a la gravedad extrema, creando emisiones detectables. Sin embargo, Sgr A no había mostrado actividad significativa hasta ahora.

El gran avance provino del estudio de una nube molecular cercana. Esta nube actuó como un espejo cósmico, reflejando los rayos X que Sgr A emitió en el pasado. La nave espacial XRISM, lanzada en 2023, posee una sensibilidad sin precedentes, lo que permite a los astrónomos medir con precisión la energía y la forma de estos rayos X reflejados. Este nivel de detalle descartó definitivamente explicaciones alternativas para el brillo de la nube *, como los rayos cósmicos.

Por qué esto es importante: repensar la evolución de los agujeros negros

El descubrimiento es significativo porque obliga a los científicos a reevaluar cómo interactúan los agujeros negros supermasivos con sus galaxias. Estos centros galácticos no siempre son las fuerzas estables y predecibles que parecen ser. Erupciones pasadas podrían haber afectado profundamente a la Vía Láctea, influyendo en la formación de estrellas y la distribución de la materia.

“Nada en mi formación profesional como astrónomo de rayos X me había preparado para algo como esto”, dijo Stephen DiKerby, líder del equipo de la Universidad Estatal de Michigan. Este sentimiento resalta cuán radicalmente los nuevos datos cambian nuestra comprensión.

El futuro de la astronomía de rayos X

El éxito de XRISM demuestra el poder de los telescopios de rayos X de próxima generación. La capacidad de la misión para descubrir eventos cósmicos previamente ocultos sugiere que nos esperan muchas más sorpresas a medida que perfeccionemos nuestras técnicas de observación. Los hallazgos del equipo validan la misión XRISM como una herramienta incomparable para estudiar el universo con un detalle sin precedentes.

La investigación ha sido aceptada para su publicación en The Astrophysical Journal Letters, consolidando su lugar en el registro científico. Este descubrimiento no se trata sólo de un agujero negro; se trata de reescribir nuestra comprensión de cómo evolucionan las galaxias y el papel que desempeñan sus motores centrales en la configuración de las estructuras cósmicas.