Henry C. Lee, uno de los científicos forenses más influyentes del mundo, falleció el viernes a la edad de 87 años. Mejor conocido por su testimonio fundamental en el caso O.J. Simpson, el Dr. Lee pasó más de cinco décadas dando forma a técnicas modernas de investigación forense. Su muerte, tras una breve enfermedad, fue confirmada por su familia y por la Universidad de New Haven, donde mantuvo una cátedra durante más de 50 años.

Una carrera en casos de alto perfil

El Dr. Lee fue consultor de más de 600 agencias policiales en todo el mundo y testificó en más de 1000 casos penales y civiles. El New York Times lo describió una vez como “quizás el criminólogo forense más respetado del mundo”, una reputación construida sobre un análisis meticuloso de la escena del crimen y su experiencia en los tribunales.

Su participación abarcó algunos de los juicios más notorios de finales del siglo XX y principios del XXI. Estos incluyeron el caso JonBenet Ramsey en 1996, una tragedia que afectó a la nación, y el juicio por asesinato del productor musical Phil Spector en 2007. Sin embargo, fue su trabajo en O.J. Caso Simpson que aseguró su lugar en la historia.

El DO. El juicio de Simpson y el debate forense

En el juicio de Simpson de 1995, el Dr. Lee testificó para la defensa, centrándose en posibles fallas en el manejo de pruebas por parte del Departamento de Policía de Los Ángeles. Sugirió que las pruebas de sangre podrían haber sido mal manejadas o incluso alteradas, lo que generó dudas sobre la integridad del caso de la fiscalía.

“Había algo mal” en la forma en que se recogieron las pruebas, afirmó, un comentario que alimentó los argumentos de la defensa sobre la posible colocación de pruebas en la escena del crimen.

Al final, Simpson fue absuelto de los asesinatos de Nicole Brown Simpson y Ronald L. Goldman, un veredicto que encendió debates nacionales sobre raza, justicia y confiabilidad forense.

Impacto duradero y controversia

Aunque elogiado por sus contribuciones a la justicia penal, el legado del Dr. Lee se vio ensombrecido más tarde por preguntas sobre sus métodos y testimonio en algunos casos. A pesar de ello, su impacto en la ciencia forense sigue siendo innegable. Ayudó a elevar el campo de una disciplina de nicho a un componente central de las investigaciones criminales modernas.

La muerte del Dr. Lee marca el final de una era en la ciencia forense, pero su trabajo seguirá dando forma a la forma en que se investigan los delitos en los años venideros.