La misión DART de la NASA ha logrado una primicia histórica: alterar la trayectoria orbital de un asteroide alrededor del sol. Este innovador experimento, detallado en la revista Science Advances el 6 de marzo, demuestra la capacidad de la humanidad para influir en los cuerpos celestes, un paso fundamental para proteger la Tierra de posibles impactos de asteroides.
La misión de DART y su impacto
En septiembre de 2022, la nave espacial Prueba de redirección de doble asteroide (DART) chocó intencionalmente con Dimorphos, un pequeño asteroide que orbita alrededor del Didymos más grande. El impacto acortó con éxito el período orbital de Dimorphos en 32 minutos, un cambio sustancial confirmado por las observaciones iniciales. Sin embargo, hasta hace poco no se conocía el alcance total de la alteración.
Los investigadores descubrieron que el impacto no sólo desplazó la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos; también alteró considerablemente la órbita de todo el sistema alrededor del sol. Este efecto se debió principalmente a los escombros expulsados por la colisión, que empujaron contra el par de asteroides, ralentizando su movimiento combinado en más de 10 micrómetros por segundo.
Midiendo el cambio con ocultaciones estelares
El sutil cambio en la velocidad orbital se detectó mediante mediciones meticulosas de ocultaciones estelares. Esta técnica implica observar asteroides cuando pasan frente a estrellas distantes, atenuando momentáneamente su luz. Al comparar los tiempos de ocultación previstos con las observaciones reales durante dos años (octubre de 2022 – marzo de 2025), los astrónomos calcularon una disminución de 150 milisegundos en la velocidad orbital.
La recopilación de datos dependió en gran medida de astrónomos aficionados dedicados, y un observador viajó al interior de Australia para obtener mediciones críticas. Esto pone de relieve el papel vital que desempeña la ciencia ciudadana en la exploración espacial.
Implicaciones para la defensa planetaria
Didymos y Dimorphos no representan ninguna amenaza actual para la Tierra, pero este experimento demuestra la viabilidad del impacto cinético como estrategia de defensa planetaria. La misión Hera de la Agencia Espacial Europea, que llegará al par de asteroides a finales de este año, proporcionará más datos.
“Saber cómo un impacto deliberado cambia la órbita de un asteroide puede ayudar a elaborar planes de defensa contra otro, en caso de que necesitemos realizar un impacto cinético real.”
La misión DART no pretendía evitar un peligro inmediato; se trataba de demostrar una capacidad. A medida que mejora la detección de asteroides, esta tecnología podría ser crucial para desviar objetos peligrosos antes de que lleguen a la Tierra. El éxito de DART marca un punto de inflexión en la defensa planetaria y demuestra que la humanidad puede intervenir activamente para salvaguardar su futuro.



























