La fricción a menudo se considera una molestia, una fuerza que ralentiza las cosas y desgasta los materiales. Pero como Jennifer R. Vail demuestra brillantemente en su libro Friction: A Biography, esta fuerza aparentemente simple es fundamental para todo, desde la ingeniería antigua hasta la tecnología moderna, e incluso los misterios de la materia oscura.

El inesperado poder de la resistencia

El libro ilustra cómo la fricción no es sólo un obstáculo, sino un factor impulsor del progreso. La prohibición de 2009 de los trajes de baño de alta tecnología en la natación de competición sirve como excelente ejemplo. Estos trajes, desarrollados con tecnología de la NASA, minimizaron la fricción entre el nadador y el agua con tanta eficacia que batieron casi todos los récords mundiales existentes. Esto subraya lo crucial que puede ser el control de la fricción, incluso hasta el punto de considerarse injusto.

Vail, tribóloga, explica que la fricción “nos impulsa continuamente hacia adelante”, un concepto que impregna su exploración del tema. Ella conecta campos aparentemente dispares: la construcción en el antiguo Egipto, la adhesión de los geckos, el desarrollo del teflón en el Proyecto Manhattan, el diseño de alas de avión e incluso la detección de materia oscura. ¿El hilo conductor? La fricción actúa en todas las escalas, desde la microscópica hasta la cósmica.

De los incendios antiguos a las crisis energéticas modernas

La relación de la humanidad con la fricción ha dado forma a la civilización. Los primeros incendios se desencadenaron al frotar materiales, y los motores, turbinas y dispositivos cotidianos actuales dependen de la manipulación de la fricción. Pero ahora hay más en juego que nunca. Una asombrosa cantidad de dos quintas partes de toda la energía utilizada en la fabricación se pierde por fricción, y un estudio de 2011 reveló que aproximadamente un tercio de la gasolina de un automóvil promedio se consume simplemente superándola.

En un mundo que lucha contra la escasez de energía y el cambio climático, reducir la fricción ya no es sólo una cuestión de eficiencia: es esencial para la sostenibilidad. Vail destaca que los avances en tribología podrían ahorrar energía equivalente a 3.400 millones de barriles de petróleo al año. Sin embargo, este campo sigue sin contar con fondos suficientes y subestimado.

Un llamado a la acción para un futuro consciente de la fricción

Si bien Friction: A Biography puede estar lleno de detalles técnicos, su mensaje es claro: comprender y controlar la fricción es vital para el progreso. Vail aboga por una mayor inversión en tribología, instando a su inclusión en las certificaciones energéticas, la educación y la concienciación pública.

El libro puede desafiar a los lectores ocasionales por su complejidad, pero las ideas que ofrece son invaluables. Reconocer las complejidades de la fricción no es sólo una cuestión de curiosidad científica; se trata de entender cómo funciona el mundo, frotándolo, deslizándolo y moliéndolo a la vez.