Una colaboración pionera entre la Universidad de Portsmouth y Southern Water está preparada para probar un enfoque novedoso para la restauración ambiental: el despliegue de humedales flotantes. Mediante la instalación de balsas especialmente diseñadas en aguas costeras, el proyecto pretende “recuperar” hábitats en áreas donde los ecosistemas naturales han sido reemplazados por diques de hormigón y defensas contra inundaciones.
La crisis de los hábitats en desaparición
La urgencia de este proyecto está impulsada por un asombroso deterioro ambiental. Según los investigadores, más del 85 % de la vegetación acuática y marina, incluidas especies vitales como las marismas, las praderas marinas y las algas marinas, se ha perdido en los últimos 50 años.
Esta pérdida no es meramente estética; representa un colapso de las bases biológicas de nuestros océanos. Estos hábitats actúan como:
– Viveros naturales para peces y vida marina diversa.
– Sistemas de filtración de agua que mejoran la calidad del agua local.
– Barreras protectoras que ayudan a estabilizar los ambientes costeros.
A medida que el desarrollo urbano y la infraestructura física (como las barreras de hormigón) continúan expandiéndose, los espacios “verdes” naturales necesarios para estas funciones están siendo eliminados.
Ingeniería de una “marisma salada flotante”
La principal innovación de este proyecto radica en su capacidad de crear un hábitat donde la tierra ya no está disponible. Al utilizar balsas flotantes para albergar plantas de marismas, el equipo básicamente está construyendo un ecosistema móvil y flotante.
Si bien los sistemas flotantes ya se han probado antes, este proyecto está traspasando los límites al probar especies marinas en estas balsas, una hazaña que solo se ha intentado seis veces anteriormente. El objetivo es crear una “marisma salada flotante” funcional que pueda prosperar en zonas costeras muy modificadas, proporcionando refugio a especies marinas y reconstruyendo la biodiversidad en áreas anteriormente consideradas zonas “muertas”.
Pruebas y escalabilidad
La investigación está actualmente en marcha en Southcoast Wake Park en Portsmouth. Para garantizar que el proyecto proporcione un valor ecológico genuino, los científicos están empleando una rigurosa estrategia de seguimiento del “antes y el después”. Las métricas clave incluyen:
1. Mejoras en la calidad del agua resultantes de la filtración de plantas.
2. Ganancias de biodiversidad a medida que nuevas especies colonizan las balsas.
3. Resiliencia de los ecosistemas frente a factores estresantes ambientales.
Si estos ensayos resultan exitosos, las implicaciones serán significativas. Southern Water sugiere que esta tecnología no es sólo una solución local sino una solución escalable que podría implementarse en todo el Reino Unido, tanto en entornos marinos como de agua dulce.
“Al crear una marisma flotante, estamos reintroduciendo hábitat en espacios donde se ha perdido por completo debido al desarrollo”, señala el Dr. Ian Hendy del Instituto de Ciencias Marinas.
Conclusión
Este proyecto representa un cambio hacia la restauración “activa”, utilizando la ingeniería para sortear las limitaciones de las costas urbanizadas. Si tienen éxito, los humedales flotantes podrían proporcionar un plan vital para reconstruir la biodiversidad frente a la pérdida global de hábitat.






















