La observación de aves no es sólo un pasatiempo relajante; remodela activamente el cerebro, lo que potencialmente genera resiliencia contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad. Una nueva investigación indica que los observadores de aves dedicados exhiben una actividad y una estructura cerebral distintas en comparación con los principiantes, lo que sugiere que el aprendizaje enfocado y especializado, como identificar diferencias sutiles entre especies de aves, fortalece las reservas cognitivas. Este hallazgo se alinea con los mecanismos de neuroplasticidad conocidos observados en músicos, atletas y estudiantes de idiomas.

Cómo la observación de aves cambia el cerebro

Investigadores de la Universidad de York en Canadá escanearon los cerebros de 48 observadores de aves (mitad expertos, mitad principiantes) mientras identificaban imágenes de aves que se mostraban rápidamente. Los observadores de aves expertos superaron consistentemente a los principiantes, identificando correctamente el 83% de las especies locales y el 61% de las desconocidas, frente al 44% de precisión de los principiantes. Fundamentalmente, los escáneres cerebrales revelaron una mayor actividad en la corteza prefrontal, el surco intraparietal y la corteza occipitotemporal sólo en observadores de aves expertos durante tareas de identificación desafiantes. Estas regiones son fundamentales para el reconocimiento de objetos, el procesamiento visual, la atención y la memoria de trabajo.

El estudio sugiere que la práctica mental intensa –distinguiendo entre especies similares– reorganiza el cerebro para mejorar el rendimiento. Los escáneres cerebrales también mostraron que los observadores de aves expertos tenían estructuras más complejas y organizadas en estas regiones clave que los novatos, lo que significa que la experiencia en observación de aves cambia físicamente la arquitectura del cerebro.

Reserva cognitiva y envejecimiento

Si bien la estructura del cerebro disminuye naturalmente con la edad, los investigadores observaron una disminución menos pronunciada en los observadores de aves expertos. Esto sugiere que mantener una alta actividad cognitiva a través de pasatiempos especializados como la observación de aves puede reforzar la “reserva cognitiva”: la capacidad del cerebro para resistir daños y adaptarse. El efecto no se limita a la observación de aves; cualquier actividad que involucre múltiples dominios cognitivos (atención, memoria, integración sensorial) podría generar beneficios similares.

“El mantenimiento de la actividad cerebral con algunas capacidades especializadas está relacionado con la reducción de los efectos del envejecimiento”, confirma Robert Zatorre de la Universidad McGill, añadiendo más peso a la idea de que la participación mental activa protege contra el deterioro cognitivo.

Preguntas restantes e investigaciones futuras

El estudio proporciona pruebas sólidas, pero no es definitiva. No está claro si los cambios cerebrales causa experiencia, o si las personas con diferencias cerebrales preexistentes simplemente se sienten más atraídas por la observación de aves. Se necesitan estudios longitudinales que rastreen la actividad cerebral durante meses o años para establecer la causalidad. Por ahora, la investigación sugiere que desafiar a su cerebro con pasatiempos enfocados y basados ​​en habilidades puede ser una de las formas más efectivas de mantenerse mentalmente alerta a medida que envejece.