Un notable descubrimiento arqueológico en Malawi ha desenterrado la cremación intencional más antigua conocida en África, que data de hace 9.500 años. El hallazgo desafía suposiciones previas sobre las prácticas funerarias en las primeras sociedades de cazadores-recolectores, y revela un ritual complejo que exigía un esfuerzo comunitario significativo. Los restos, los de una mujer que se estima que tiene entre 18 y 60 años y menos de 5 pies de altura, fueron encontrados in situ, es decir, dentro de la pira de cremación original en un cementerio cerca del Monte Hora.
Un lugar de enterramiento único
El cementerio en sí data de hace entre 8.000 y 16.000 años, pero esta pira está sola: es el único caso de cremación descubierto en el sitio. El análisis de los 170 fragmentos de hueso sugiere un tratamiento deliberado del cuerpo antes de quemarlo. En particular, no se recuperaron dientes ni fragmentos de cráneo, lo que indica que la cabeza pudo haber sido extraída antes de la cremación, una práctica potencialmente relacionada con la veneración de los antepasados o la memoria social. Los cortes en otros huesos sugieren además que partes del cuerpo fueron separadas antes de encender la pira.
El trabajo del ritual
La cremación en sí no fue un acto casual. Los investigadores estiman que se necesitaron al menos 30 kilogramos (66 libras) de madera y pasto para alcanzar temperaturas superiores a los 500°C (930°F). Esta escala sugiere un esfuerzo grupal coordinado, lo que obliga a reevaluar cómo los primeros cazadores-recolectores organizaban el trabajo con fines rituales. El hecho de que la mujer fuera incinerada pocos días después de su muerte, antes de una descomposición significativa, implica que el acto fue planeado y ejecutado rápidamente.
Reescribiendo supuestos prehistóricos
Antes de este descubrimiento, la cremación in situ más antigua fue una de Alaska de 3 años de antigüedad, que data de hace 11.500 años. Las cremaciones confirmadas previamente en África eran mucho más recientes, de alrededor de 3.500 años de antigüedad, y estaban asociadas con pastores pastoriles del Neolítico en Kenia. Si bien existe evidencia de cremación en Australia que data de hace 40.000 años en el lago Mungo, esos restos no fueron quemados por completo.
“La cremación es muy rara entre los cazadores-recolectores antiguos y modernos… porque las piras requieren una enorme cantidad de trabajo, tiempo y combustible”, señala la antropóloga Jessica Cerezo-Román. Esta rareza hace que la pira de Malawi sea aún más significativa.
La pregunta sin respuesta
Los investigadores también encontraron evidencia de grandes incendios en el sitio 700 años antes y 500 años después de la cremación, lo que sugiere que el lugar siguió siendo simbólicamente importante. La pregunta sigue siendo: ¿por qué sólo fue incinerada esta mujer? Los investigadores especulan que ella tenía un estatus único dentro de la comunidad, lo que justificaba el esfuerzo extraordinario de una cremación completa.
Este descubrimiento no sólo añade otra fecha al registro arqueológico. Desafía la noción de que los primeros cazadores-recolectores carecían de la organización social o la complejidad ritual para realizar prácticas funerarias que requerían mucha mano de obra. La pira de Malawi nos obliga a reconsiderar cómo interpretamos la dinámica de grupo, el culto a los antepasados y el significado de la muerte en el África prehistórica.






















