La Fuerza Aérea de Estados Unidos está desarrollando un avión experimental, denominado X-68A, que desdibuja la línea entre los misiles de crucero y los vehículos aéreos no tripulados (UAV). Este nuevo “avión X” está diseñado para ser lanzado desde un avión anfitrión y luego desplegar su propio armamento aire-aire, ampliando efectivamente el alcance y las capacidades de los aviones de combate sin poner a los pilotos directamente en peligro.
Programa LongShot y papel de DARPA
El X-68A es un producto del programa LongShot, dirigido por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA). El objetivo principal es proporcionar a las fuerzas aéreas una nueva forma de mejorar el alcance y la capacidad de supervivencia de los aviones de combate. Según el coronel John Casey, director del programa LongShot de DARPA, el proyecto se centra en mitigar los riesgos asociados con el lanzamiento de aviones desde otros aviones. El programa se encuentra ahora en las etapas finales de preparación para su primer vuelo.
Progreso de pruebas y desarrollo
DARPA ha realizado recientemente pruebas rigurosas en el X-68A, incluidas simulaciones de túnel de viento, pruebas de recuperación de paracaídas y evaluaciones del sistema de liberación de armas. Estas pruebas son fundamentales para garantizar que el dron pueda separarse de forma segura de su nave nodriza y desplegar sus propias municiones a altas velocidades. Casey señala que el programa ha logrado “progresos significativos” en el diseño de un vehículo de vuelo complejo con mecanismos de actuación funcionales.
Diseño independiente de la plataforma de host
Una característica clave del X-68A es su diseño “independiente de la plataforma de alojamiento”, lo que significa que puede desplegarse desde una variedad de aviones, incluidos cazas y bombarderos. Los vuelos de prueba iniciales, programados para finales de este año, implicarán lanzar el X-68A desde un F-15 Eagle y demostrar su capacidad para lanzar una submunición de forma segura.
Este desarrollo representa un cambio significativo en la guerra aérea, permitiendo mayores capacidades de enfrentamiento y una menor exposición de los pilotos al fuego enemigo. La capacidad del X-68A para actuar como plataforma de armas móvil amplía el alcance operativo de los aviones de combate existentes sin requerir nuevos diseños de aviones.
El diseño del X-68A lo transforma efectivamente en un misil que dispara misiles, dando a la Fuerza Aérea un nuevo nivel de flexibilidad y letalidad en futuros escenarios de combate.
























