Los astrónomos han detectado un comportamiento orbital inusual en un exoplaneta a 133 años luz de la Tierra, lo que sugiere la presencia de una luna extraordinariamente masiva. Si se confirma, esta exoluna desafiaría las definiciones convencionales de lo que constituye una “luna”, que potencialmente tiene la mitad de la masa de Júpiter. El descubrimiento se basa en mediciones precisas de la oscilación del planeta, una firma gravitacional que indica la atracción de un compañero invisible.

El descubrimiento de la anomalía de HD 206893 B

El gigante gaseoso HD 206893 B orbita alrededor de una estrella joven y exhibe una peculiar oscilación en su órbita. Esta oscilación, detectada utilizando el instrumento GRAVITY del Very Large Telescope en Chile, sugiere que un objeto grande e invisible está influyendo gravitacionalmente en el planeta.

“Lo que encontramos es que HD 206893 B no sólo sigue una órbita suave alrededor de su estrella. Además de ese movimiento, muestra una pequeña pero mensurable oscilación de ida y vuelta”, explicó el astrónomo de la Universidad de Cambridge Quentin Kral. La oscilación ocurre en un período de nueve meses, consistente con una gran luna en órbita.

Astrometría y la búsqueda de compañeros ocultos

El equipo empleó astrometría, un método para rastrear con precisión las posiciones de los cuerpos celestes a lo largo del tiempo. Esta técnica permite la detección de sutiles “tirones” gravitacionales de objetos invisibles. A diferencia de estudios anteriores centrados en órbitas planetarias a largo plazo, esta investigación monitoreó HD 206893 B durante apenas meses, revelando la reveladora oscilación. La exoluna potencial orbita aproximadamente a una quinta parte de la distancia entre la Tierra y el Sol, inclinada en un ángulo de 60 grados, posiblemente debido a perturbaciones gravitacionales pasadas.

Redefiniendo qué es una luna

La masa estimada de esta posible exoluna es asombrosa: alrededor del 40% de la masa de Júpiter, nueve veces la masa de Neptuno. Tal tamaño plantea preguntas fundamentales sobre la categorización.

“Esto, naturalmente, plantea la cuestión de si un objeto así debería siquiera llamarse luna”, dijo Kral. “Con estas masas, la distinción entre una luna masiva y una compañera de muy baja masa se vuelve borrosa”. Actualmente, no existe una definición oficial de exoluna; cualquier cuerpo en órbita generalmente se considera una luna.

Por qué esto es importante

Las detecciones de exolunas son notoriamente difíciles. A diferencia de los exoplanetas, que a menudo se encuentran utilizando el método de tránsito (midiendo las caídas en la luz de las estrellas cuando pasan frente a sus estrellas), las lunas producen señales extremadamente débiles. El enfoque astrométrico del estudio actual es prometedor porque es sensible a lunas de períodos más largos a distancias mayores, donde es más probable que haya órbitas estables.

“A medida que mejoren las técnicas de observación, es casi seguro que nuestras definiciones y comprensión de lo que constituye una luna evolucionarán”.

Este descubrimiento no sólo amplía los límites de nuestra comprensión de los sistemas planetarios, sino que también establece una hoja de ruta para futuras investigaciones sobre exolunas. Es probable que las primeras exolunas confirmadas sean los ejemplos más masivos, pero a medida que avance la tecnología, se podrán detectar lunas más pequeñas y numerosas.

La confirmación de esta exoluna marcaría un cambio de paradigma en la ciencia planetaria, obligándonos a reconsiderar la definición misma de luna y ampliar nuestra comprensión de la diversidad de cuerpos celestes más allá de nuestro sistema solar.