En la ciencia ficción, uno de los desafíos más difíciles es responder una pregunta fundamental: ¿Cómo suena realmente un extraterrestre? Para la próxima adaptación cinematográfica del Proyecto Hail Mary de Andy Weir, los diseñadores de sonido Ethan Van der Ryn y Erik Aadahl enfrentaron exactamente este dilema. Su misión era crear un lenguaje creíble y con resonancia emocional para Rocky, el entrañable Eridian de piel pétrea de la película.
El resultado no es un efecto sintetizado digital, sino un complejo “tapiz sonoro” construido a partir de sonidos orgánicos del mundo real.
Equilibrando el realismo científico con la “regla de lo genial”
Un gran obstáculo para la producción fue navegar por la física del espacio. En el vacío, el sonido no puede viajar, lo que crea un conflicto potencial entre la precisión científica y la narración cinematográfica.
El equipo trabajó estrechamente con el autor Andy Weir para establecer un marco para el audio de la película:
– El enfoque científico: Cuando los personajes usan trajes presurizados, el paisaje sonoro cambia a una realidad íntima y claustrofóbica, centrándose en la respiración, los ventiladores del traje y las vibraciones del contacto físico.
– La “Regla de lo genial”: Si bien el equipo buscaba el realismo, Weir les dio la libertad creativa para utilizar “florituras de sonido dramáticas” para garantizar que la película siguiera siendo atractiva. Esto permitió la representación de motores y eventos cósmicos que, si bien no son estrictamente “realistas” en el vacío, sirven al peso emocional de la narrativa.
De los cantos de las ballenas a los cántaros de agua: la creación de una voz
Para evitar la sensación artificial de las voces generadas por ordenador, los diseñadores optaron por un enfoque puramente orgánico. Querían que la voz de Rocky se sintiera “viva y viva”, lo que los llevó a experimentar con una amplia gama de instrumentos y elementos naturales.
La Fundación Musical
El equipo exploró varios instrumentos de viento para encontrar el rango expresivo adecuado. Después de experimentar con el clarinete bajo, encontraron su gran avance con la ocarina. Debido a su tono parecido a una flauta pero orgánico, grabaron el instrumento a una resolución extremadamente alta (192 kilohercios), lo que les permitió ralentizar el sonido en varias octavas sin perder calidad.
El Reino Animal
Para capturar el “alma” de un extraterrestre, los diseñadores recurrieron al mundo natural para definir el espectro emocional de Rocky:
* Tonos profundos/serios: Inspirados en canciones de ballenas jorobadas.
* Tonos agitados/rasposos: Creado con un clarinete contraalto.
* Tonos altos/emocionados: Derivados de varios cantos de pájaros. Curiosamente, el propio nombre de Rocky está inspirado en un tipo de pájaro llamado solitario, ralentizado a frecuencias alienígenas.
* Fisicalidad: Los sonidos de hipopótamos y ranas se superpusieron para fundamentar su alimentación y sus vocalizaciones más primarias.
La conexión “Granito”
Quizás lo más impresionante es que el equipo buscó conectar la voz de Rocky con su forma física. Para simular una criatura hecha de piedra, tomaron los sonidos diseñados, los pasaron por un transductor y los hicieron resonar contra un bloque de granito, volviendo a registrar las vibraciones. Esto aseguró que la audiencia no solo escuchara una voz, sino el sonido de algo que realmente vibraba a través del rock.
Una identidad de múltiples capas
Debido a que el personaje de Rocky está diseñado biológicamente con cinco vejigas de cuerdas vocales diferentes, el equipo de sonido tuvo la oportunidad única de superponer múltiples sonidos distintos simultáneamente. Esto permitió un nivel de complejidad vocal rara vez visto en el diseño de criaturas, lo que permitió a Rocky comunicar inteligencia, emoción e intención a través de una “voz” única y unificada.
“Estábamos tratando de pintar una imagen de cuál es el alma sonora de Rocky… cómo usamos los sonidos para transmitir su inteligencia, lo que piensa y cómo se siente”.
Conclusión
Al combinar instrumentos musicales de alta fidelidad con las texturas crudas del reino animal y la piedra física, el equipo de sonido transformó un desafío lingüístico matemático en una conexión emocional profundamente humana.



























