El fútbol de fantasía es más simple de lo que parece en la superficie. Los aficionados utilizan sus conocimientos del deporte para competir. Eliges atletas o equipos. Si se desempeñan bien, ganas. Si fracasan, pierdes. El éxito requiere un seguimiento semanal de la NFL. Debes tomar mejores decisiones que tu oponente. Es un juego de ingenio y dinero.

Las raíces de esta obsesión son más antiguas de lo que la mayoría de la gente piensa. El fútbol de fantasía moderno se remonta a Wilfred “Bill” Winkenbach. Era un hombre de negocios de Oakland. También fue socio comanditario de los Oakland Raiders. Era el año 1962. El escenario era una habitación de hotel de Nueva York. Los Raiders estaban en un viaje a través del país hacia el este.

Winkenbach se sentó con Bill Tunnel, el hombre de relaciones públicas del equipo, y Scotty Starling, un reportero del Tribune. Desarrollaron un sistema. Escribieron un libro de reglas. Este documento se convirtió en la base del fútbol de fantasía moderno.

Las reglas de la liga GOPPPL

Winkenbach se centró en los jugadores de habilidad ofensiva de la AFL. Su plan creó la GOPPPL (Liga de Procrastinadores Profesionales de Piel de Cerdo del Gran Oakland). El nombre es un bocado. El concepto era simple.

De regreso a Oakland, Winkenbach organizó ocho equipos. ¿Quién calificó para unirse? Tenías que cumplir uno de estos criterios:

  • Una filial administrativa de la AFL
  • Un periodista con relación directa con el fútbol profesional.
  • Alguien que compró o vendió 10 abonos para la temporada de 1963 de los Raiders.

El objetivo era sencillo. Las reglas originales establecían que el propósito era “reunir a algunos de los mejores pronosticadores de parrilla de los sábados por la mañana de Oakland para enfrentar sus respectivos cerebros (y dinero) entre sí”. Winkenbach quería una cobertura más cercana de los acontecimientos diarios en el fútbol profesional. Quería que los fanáticos se preocuparan por cada juego.

Gestionando la Primera Liga

El libro de reglas definía dos roles. Una secretaria llevaba las cuentas. Verificaron listas. Mantuvieron registros. Ellos manejaron todo el dinero. Un comisario presidía las reuniones. Designaron comités. Mediaron en disputas.

Winkenbach era la elección natural para comisario. Era dueño de una pequeña empresa. Tenía líneas telefónicas. Tenía máquinas de escribir. Tenía un mimeógrafo. Tenía las herramientas para ejecutar la operación.

En 1963, se reunieron los ocho equipos. Winkenbach invitó a todos los propietarios a su casa. Se reunieron en el sótano. Allí participaron en el “borrador” inaugural de GOPPPL.

Ese borrador del sótano inició algo enorme. Convirtió a los fanáticos ocasionales en analistas obsesivos. La GOPPPL fue sólo el comienzo. La NFL nunca volvería a ser la misma.