Relojes espaciales.
Los incendios forestales no sólo queman el suelo. Lo gritan hacia el cielo, columnas de ceniza se desplazan tan lejos que son visibles desde la órbita.
Normalmente utilizamos satélites meteorológicos específicos para esto. Pero la NASA tiene un pescador haciendo el trabajo pesado.
No solo azul
La imagen en cuestión muestra los Grandes Lagos de Canadá. Hay nubes. Unos blancos, inocentes y esponjosos. Pero atravesándolos hay volutas grises. Feo. Pesado. Eso es humo. Incendios masivos arrasan América del Norte, con su aliento atrapado en una red del espacio.
¿Quién lo atrapó? PASO.
Suena como un acrónimo de paz o algo benigno. En realidad significa Plancton, Aerosol, Nube y Océano E cosistema. El nombre lo delata. Hay un biólogo marino ahí arriba.
Entonces, ¿por qué vigila los incendios?
La cámara hizo el trabajo. El Ocean Color Instrument toma imágenes hiperespectrales. Eso significa que no sólo ve lo que nosotros vemos. Parece en cientos de longitudes de onda de luz. Visible. Infrarrojo cercano. Ultravioleta. Disecciona la atmósfera capa por capa.
Resulta que estudiar el plancton oceánico y estudiar los bosques en llamas no son tan diferentes cuando se observan las frecuencias correctas.
Herramientas inesperadas
Nos encanta ponerle cajas a la tecnología. Esto hace eso. Esto hace esto.
Pero las herramientas espaciales son resbaladizas. Se doblan.
PACE nunca fue contratado para contar árboles o rastrear incendios. Está ahí por el agua. Sin embargo, los datos son invaluables para comprender cómo se propagan los incendios. Cambia la forma en que vemos el paisaje desde arriba.
Skye Caplan de la NASA Goddard no se anduvo con rodeos.
El satélite PACE también observa la tierra. Y lo hace realmente bien.
Dijo que todavía hay mucho por explorar en este nuevo conjunto de datos.
¿Y por qué no habría? El instrumento ve más que humo. Mancha cicatrices de quemaduras. Tierra carbonizada. Ve estrés en la vegetación incluso antes de que las hojas se enrollen. Plantas secas. Pigmentos pálidos.
Si sabes qué plantas están muriendo de sed, sabrás dónde podría prender la próxima chispa.
Es un efecto secundario. Un feliz accidente en mecánica orbital. El satélite no buscaba fuego. Simplemente lo vi.
¿Qué más se esconde en esos cientos de bandas de luz que hemos ignorado hasta ahora?
No lo sabemos todavía. Recién estamos aprendiendo a mirar.
























